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sábado, 30 de marzo de 2019

Cuando el metal llora




Sentados en una baranda de metal, cualquiera creería que entrenan para algún numero circense o quizás resultaron merecedores de un castigo con tintes medieval.

Pero no, ante la vista e indiferencia de quienes los rodean estos jóvenes decidieron que la cerca de la Catedral en la ciudad de Matanzas constituía un buen asiento mientras esperaban una guagua.

Allí, colgados más que sentados, no notaron el daño que realizaban a uno de los espacios recientemente renovado por el aniversario 325 de la urbe al plantar sus zapatos entre las molduras del metal, al removerse violentamente sobre la delgada superficie nunca pensada como asiento. Estas cercas fueron pensadas para decorar y proteger determinados espacios del maltrato al que eran sometidos, pero si estas muestras de acrobacia continúan ¿acaso habrá que ponerle una reja a la baranda?

miércoles, 20 de marzo de 2019

La fidelidad de la virtud




“La biblioteca interior de Villa Manuela, en las afueras de La Habana, sirve de cámara mortuoria. El féretro, entre cuatro cirios, está cubierto por la bandera cubana, al frente un crucifijo de pie y el conjunto reposa sobre una alfombra persa. La primera guardia de honor la asumen su hijo Vicente y sus yernos Leonardo, Plácido y Rafael.

“Un emisario del presidente presenta a los dolientes la invitación para velarlo en el Capitolio y brindarle los honores oficiales, pero sus hijas, conocedoras de las convicciones antimachadistas de su padre, lo rechazan. En su lugar, entre los libros preciados donde el político y periodista acostumbraba trabajar hasta altas horas de la noche, lo despiden familiares y amigos en velada de honor”.

Así describe Mercedes Ibarra Ibáñez, bisnieta del patriota, las exequias de Juan Gualberto Gómez, aquel mulato hijo de esclavos que brilló por su inteligencia, honradez y dignidad, pero sobre todo por, como dijera Martí, querer a Cuba con aquel amor de vida y muerte, aquella chispa heroica con que la ha de amar en estos días de prueba quien la ame de veras.

Porque él no fue solo el hombre en quien el Apóstol confió la conspiración en la isla durante la preparación de la guerra necesaria o las órdenes del reinicio de la lucha por la independencia del 24 de febrero de 1895.

En este hijo de Matanzas coincidió el patriota radical que se opuso fervientemente a la Enmienda Platt; el demócrata que fustigaba sin descanso los desmanes de José Miguel Gómez y los crímenes del machadato; el mulato que mantuvo con orgullo sus raíces y luchó por la dignidad del color de su piel;y el articulista infatigablede lenguaje claro quemanejaba lo mismo el ataque incisivo y demoledor que el sarcasmo hiriente y mordaz en sus escritos de La Igualdad, La Fraternidad y Patria.

Asi lo describiría Nicolás Guillén al conocerlo en la década de los años 20 del siglo pasado:

“Hombre de estatura breve, aunque de cuerpo proporcionado y bien repartido. El gesto desenvuelto acusaba enseguida su filiación social; persona de mucho viaje, mucha lectura y mucho trato o roce. En los últimos años de su vida, que fue cuando yo lo conocí, había desaparecido ya la gran melena que se hizo clásica entre el pueblo, y llevaba el rizado cabello, entrecano y corto, abierto al centro de la cabeza; una cabeza llena de fuerza y distinción.

“¿De qué nos hablaba Don Juan? De todo, pues poseía una cultura variadísima. Pero gustaba hacerlo principalmente de política, tanto de la cubana de aquellos días –ya estaba conspirando contra Machado– como de la española muchos años antes, es decir, de los tiempos en que le tocó conspirar junto a Martí en la Guerra Chiquita y la revolución de 1895.”

Fue pasadas las seis y cuarto de la mañana del 5 de marzo de 1933, cuando falleció Juan Gualberto aún sin 79 años de edad, pobre pero admirado por su pueblo, fiel a sus principios, esos que hicieron frente al intento de sobornos y amenazas el interventor Leonardo Wood, cuando la Enmienda Platt, expresara con rabia e impotencia,:

“Hay unos ocho, de los 31 miembros de la Convención, que están en contra de la aceptación de la Enmienda. Son los agitadores de la Convención, dirigidos por un negrito de nombre Juan Gualberto Gómez, hombre de hedionda reputación, así en lo moral como en lo político”.

Para quien amó a la Patria por sobre todas las cosas y puso como objetivo de vida su bien, no existe mayor halago u orgullo, que ser merecedor de este insulto por parte de quiénes odian a su tierra. Asi vivió y murió Juan Gualberto Gómez.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Andares de mi ciudad


Calle Milanés durante el pasado siglo


Con las recientes obras de una ciudad de Matanzas en plena renovación frente a su aniversario 325, más de un transeúnte se ha sorprendido cuando al entrar a la Calle del Medio, una tarja señaliza el lugar como Avenida de la Independencia.

Muchos de ellos desconocen que esta arteria comercial, al igual que muchas otras de la urbe, han tenido a lo largo del tiempo varios nombres e incluso existen todavía algunas recordadas por el pueblo como en antaño, ignorando disposiciones oficiales.

CIUDAD DE PRIMICIAS

“Matanzas desde su concepción resultó fuente de primicias y sus calles no son la excepción. Desde su alineación hasta la condición cardinal que rompió con los esquemas tradicionales en América, resultan parte de nuestro patrimonio y testigos de todas las épocas.

“Pero a la vez poseen una singularidad que se manifiesta principalmente en la convivencia de nombres de Gobernadores, ciudades e hijos ilustres de España, con patriotas y grandes matanceros, por la fuerza del hábito arraigada en la población matancera”, explica Ercilio Vento Canosa, historiador de la Atenas de Cuba.

De esta forma los Cuadernos Matanceros dan cuenta de varios ejemplos donde la identificación más moderna se impone, como en el caso de Plácido, en Versalles, antes Oña por Antonio García Oña, gobernador de la ciudad; Domingo Mujica, bautizada en sus inicios Isabel II; la Calzada General Betancourt, en su tiempo Juan Burriel; o Milanés, en los inicios Ciénaga y luego Gelabert.

“Pero resultan mayoría aquellas donde la costumbre enraizó y perduran la identificación antigua, desconociendo muchos de sus habitantes, la denominación actual”, continúa Vento Canosa.

Quizás las pruebas más evidentes resultan las de las arterias fundacionales. Es el caso de Río y Medio, la primera O’Reilly y posteriormente Tello Lamar; la segunda Ricla y actual Independencia.

Otras que no asimilaron el cambio fueron la hoy 2 de Mayo, oficialmente desde algunos años 24 de febrero; Ayuntamiento, la cual responde a Carlos Manuel de Céspedes; Daoiz, nombrada Carlos de la Torre y Huerta; Contreras denominada Bonifacio Byrne; Ayllón, primera calzada de Cuba construida con esa concepción, hoy Nicolás Heredia, Manzaneda, inscrita González Lanuza, y la Calzada de Tirry, actual Camilo Cienfuegos.

“Otras a las que la oficialidad no pudo cambiar como eran llamadas por la mayoría fueron Zaragoza, Navia, Pavía, Velarde, Salamanca y Compostela, a pesar de las importantes independentistas que hoy le dan nombre como Guillermo Schweyer, Antonio Guiteras Holmes, Máximo Gómez, Quintín Banderas, Clemente Gómez y Vicente Jorge Rodríguez respectivamente.

SANTOS E HISTORIA

“Desde pequeña me aprendí mi dirección y algunas calles cercanas, pero solo conozco las más céntricas. De la mayoría por las que paso no sé sus señas, menos aún su antigua denominación o el actual sistema numérico para identificarlas, aunque se trata de algo que quisiera aprender y creo que todos los niños deben conocer”, admite Irene Navarro Alfonso, vecina de Pueblo Nuevo.

Tanto en este barrio como Versalles, según explica el historiador de la ciudad, muchas de las avenidas adoptaron la denominación de figuras religiosas, calificativo que fue modificado en muchos casos con el cambio de la República o en homenaje a eminentes personalidades que ahí vivieron.

Así Espíritu Santo cambió a Filomeno Rodríguez, pionero de la cardiología cubana; San Francisco a Martín Morúa Delgado, importante periodista y orador; San Fernando, pasó a ser José de la Luz y Caballero; San Rafael devino Antonio Luis Moreno, Santa Teresa se convirtió en Emilio Blanchet; San Carlos en Emilio Núñez Rodríguez y San Isidoro en Antonio López Coloma.

Otro de los ejemplos más importantes que recoge la historia de los nombres de avenidas son los casos de San Juan de Dios, llamada Diego Marchena por quien en esa calle creara una farmacia y unidad de la Cruz Roja; y San Ambrosio, hoy José Valdés Anciano, una de las figuras más grandes de la neurología a nivel mundial quien nació en esa arteria.

PRESERVAR LA HISTORIA

Yoanna Tejera Ponce de León, estudiante de segundo año de trabajadora social, lleva ya un tiempo viajando casi a diario desde su pueblo a la ciudad pero aún no conoce de calles y en su lugar busca indicaciones de puntos fijos o compañía durante sus viajes para guiarla.

Y es que esta pluralidad de denominaciones provoca más de una confusión, principalmente a la hora de trámites y documentos oficiales, resultando a veces necesario preguntar cómo quieren la dirección, por el nombre conocido, el oficial o el nuevo sistema de números.

“Desde la historia no hay un calificativo correcto, sino el que las personas decidan, el que la costumbre imponga. Pero cada uno es parte de nuestra historia e identidad, y se debe hacer más por preservarla y dignificarla, ya sea con señalética o con información.

“Debemos cuidar nuestro pasado y conocerlo incluso en la modernidad, pues es la prueba de nuestro orgullo como matanceros”, concluyó Ercilio.

martes, 6 de noviembre de 2018

En las alas de la memoria



Aún recuerdo como si fuera ayer la primera vez que oí hablar de la memoria histórica y su importancia. Fue una profesora universitaria quien explicó a estudiantes desmotivados que la historia la constituyen hechos en sí, los cuales se interpretan de acuerdo con la personalidad, el conocimiento y otras mediaciones.

Pero recientemente, continuaba, surgió este nuevo concepto relacionado con lo que las personas recuerdan y mantienen en su imaginario gracias a anécdotas o recursos documentales, algo así como el “a correr liberales del Perico” que narran con orgullo los lugareños.

Al habitar en una Isla de riqueza patrimonial impresionante y tradiciones centenarias, su conservación, reflexionaba la docente, más que una posibilidad constituía una necesidad para preservar el mañana y defender la nacionalidad.

Al oir esas palabras creo que a la mente de todos acudió la presencia de vacas sobre sepulcros del cementerio, o libros que languidecían almacenados entre polillas y huecos para terminar en hogueras o en la novedosa fórmula del reciclaje; vetustos edificios trasmutados en parques y el asfalto caliente sobre adoquines.

Mucha agua ha corrido desde entonces y los cambios resultan evidentes, pero aún esta memoria material e inmaterial, profundamente relacionada con los criterios de identidad y sentido de pertenencia no recibe su justa valoración.

En Cuba su protección figura entre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución y en su actualización. Por otra parte, desde el año 2006 existe una Comisión Nacional de la Memoria Histórica la cual integran, entre otros, la Biblioteca Nacional, el Archivo Nacional, el Instituto de Historia de Cuba, la Oficina de Asuntos Históricos, el Consejo Nacional de Patrimonio, todos los museos, el Instituto de Literatura y Lingüística y el Museo de la Música.

Así vuelven a la vida momentos de las luchas independentistas casi olvidados, canciones con alma de antaño para las nuevas generaciones e investigaciones sobre los más disímiles temas de la historia cubana.

Ciudades, como Matanzas, en el marco de su aniversario 325, vuelve a oler a siglos anteriores y se llena de la nostalgia de puentes y danzones, leyendas y misterios de un tiempo atrás.

Sin embargo, los logros colisionan con aquellos ciegos a la importancia de preservar muebles antiguos, farolas, libros, fotos o incluso periódicos y boletines que ya están fuera de circulación, pero constituyen pruebas de un pasado.

Hasta las canciones de toda una época no resultan indemnes ante la influencia del reggetón y del trapp, y con toda autoridad las versionan a costa de su esencia para lograr un reconocimiento dudoso, mientras famosas pinturas toman vuelo en interpretaciones personales sin respeto a su significado.

La preponderancia de la economía como rectora en muchas decisiones deja de lado la historia y su memoria, con acciones de conservación postergadas, primacía de lo monetario, o incluso con la idea de “botar el sofá por la ventana”, y con él lo que se debería de proteger y preservar.

Y también están aquellos cuyas manos y pies se divierten en romper los vestigios de la historia, con la certeza de que solo basta sustituirla nuevamente. A otros, ni siquiera les importa.

Para estos solo son escombros sin valor, cuentos a olvidar y papeles inútiles. ¡Qué pobreza de saber!

Mas, tal y como dice aquella emblemática canción de León Gieco: “Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia (…) Todo está clavado en la memoria, espina de la vida y de la historia”

Su fortaleza redunda en un frente de batalla en la lucha por nuestro legado, y forma parte del presente que será contado en un futuro a nuestros descendientes, eso si logramos guardar algo para ellos.

Pero resulta también un arma que puede golpear a quienes eligen el olvido, pinchando hasta sangrar, porque quienes no recuerdan su historia están condenados a perderla.




miércoles, 5 de septiembre de 2018

Saberse cubano





Dicen muchos por el mundo que a los cubanos es fácil reconocerlos en cualquier lugar por su carácter, su cultura y hasta su baile.

Pero en la propia Cuba existen, la minaría por suerte, ejemplos de personas que por su actuar más que cubanos parecen provenir de otros paises y puede que incluso de otro planeta.

Así, cada vez resulta más común tropezarse por las calles con jóvenes, y no tantos, usando en ropas y zapatos banderas y atributos de otras regiones sin ningún sentido o intención, solo por moda.

También existen aquellos incapaces de tararear un rico mambo o un bolero, pero que en su lugar pueden cantar en otro idioma sus canciones, mientras discuten del artista de moda, el ultimo chisme de un millonario y cualquier otro suceso de dudosa notoriedad ocurrida fuera de las fronteras.

El problema aquí no radica en la influencia extranjera, sino en el hecho de que debido a esta se va dejando de lado la nuestra, ignorándola y deformándola.

Quizás lo más grave del asunto sea que al no sentir el entorno como propio, estos sujetos no lo viven ni tampoco son parte de su construcción.

Se encuentran entonces esos quienes apáticamente se enajenan de cualquier proceso o evento de su tierra, ya sea político, cultural o hasta deportivo, viéndolos ajenos, distantes, sin nada que ver con ellos, ampliando aun mas la distancia entre ellos y esa cubanía ausente de sus mentes, corazones, y hablar.

Estas resultan solo algunas aristas de una falta de pertenencia que algunos individuos muestran hacia su alrededor, similar a la teoría que Sigmund Freud planteara de la alienación del hombre.

Para algunos es una decisión personal, para otros, la mayoría, es el resultado del constante bombardeo proveniente de una industria cultural ajena a nuestras realidades y de la crisis de valores de la sociedad cubana, que no por repetida pierde impacto.

Afortunadamente no son los muchos, pero se trata de un tema a tratar desde la raíz para evitar su proliferación y cuya solución, aunque sencilla, lleva un trabajo constante por parte de instituciones, familias, medios de difusión y cualquier persona interesada en defender nuestra cubanía.

Algunos pasos son sencillos: beber de la cultura cubana y de sus grandes exponentes, dar una mirada a la historia para saber de orígenes y significados, disfrutar de lo cubano, de su universalidad y originalidad.

Otro camino necesario es empezar a pensar con pertenencia para en lugar de Cuba, decir nuestra Cuba, nuestro barrio, nuestra Revolución, nuestro futuro, nuestra Constitución.

Y por supuesto resulta vital participar en cada evento y acción desarrollada por y para el pueblo, para sentirlo suyo y ser cada vez esos cubanos que dijo Martí, un pueblo universal y culto.

martes, 5 de junio de 2018

Un hogar llamado Tierra






Dado por inmutable durante mucho tiempo, el medio ambiente hoy se ha vuelto un tema de debate en gran parte de la población, incluso para aquellos que no entienden en su totalidad todo lo que abarca este concepto.

Y es que aun cuando los cambios climáticos, la desaparición de especies y algunos eventos extremos obligan a replantarse estilos de vida, muchos insisten en taparse los ojos ante el impacto que la humanidad ha tenido en el planeta azul. No hay que ir muy lejos para notarlo.

La provincia de Matanzas, como si bendecida fuera, cuenta con tesoros en el mar, el aire y la tierra. Entrando por el norte sus aguas claras albergan diversas especies de gran impacto ambiental, y se nutren de los ríos que recorren como venas el territorio.

Sobre la tierra, una paleta inmensa de colores muestra la diversidad de suelos, esos que acogen una gran biodiversidad tanto vegetal como animal.

Llegando al sur el visitante tropieza con el mayor humedal de la región y uno de los más importantes de la Tierra, hogar de numerosas aves, plantas y animales, quienes junto a la ciénaga comparten un mar tan bello como el del norte, pero totalmente diferente.

Sin embargo, tal vez por darlo por sentado, son varios los que se manejan a diario con total desprecio hacia estas bellezas y hacen oídos sordos a reclamos y llamados de conservacionistas y estudiosos.

Podemos citar las firmas que aún siguen siendo estampadas en los muros de las Cuevas de Bellamar, el vertimiento de desechos en ríos y en la bahía como si fueran vertederos, así como el uso de los bosques de la ciénaga como basurero, llenando los manglares y pantanos de plástico, latas y vidrios, elementos nocivos para la vida silvestre.

Esta última también sufre por la pérdida de sus hábitats, sus fuentes de alimentación o la caza desmedida, ya sea para brindar a extranjeros una exótica comida, hacer artesanías, buscarse una mascota destinada a morir enjaulada o simplemente presumir de gran cazador.

¿Será que estos sujetos ignoran que vivimos en un ecosistema en equilibrio y al afectar un extremo se afecta todo en él? ¿Será que ellos desconocen, por ejemplo, que esos ríos donde botan tripas y aceites son los que nutren las fuentes de abasto del agua que ellos toman, o los que llegan a las playas donde bañan a sus hijos pequeños?

El Medio Ambiente no es solo un concepto que sale cada 5 de junio, día que se le dedica, sino que constituye un medidor indispensable de la calidad de vida de una población y un aspecto que debemos proteger para el futuro.

Serán nuestros hijos y descendientes quienes pagarán en mayor medida nuestro actuar, ese que provoca que cada año desaparezcan especies por nuestra interferencia, o donde mantenemos un ritmo de uso de recursos naturales equivalente al de varias tierras, cuando solo contamos con una.

Y hablo de un efecto mayor en el futuro, porque actualmente ya sufrimos por nuestra interferencia en el ciclo de la vidaque hace que lo que hagamos a nuestro entorno se nos regrese magnificado, lo bueno y lo malo.

Pero aquí está nuestra posibilidad de realizar un cambio, pues cualquier acción, por diminuta o insignificante que parezca, tiene un efecto capaz de magnificarse si ese pequeño paso se convierte en el primero de un cambio en la forma de vivir y ver el mundo, así como nuestro papel en el.

Ya muchos lo están haciendo, y son los niños quienes con sus sonrisas, impulsan muchos proyectos, buscando asegurar su vida futura desde ahora.

Pero no debemos dejar todo el trabajo en sus jóvenes manos, sino que como adultos debemos hacer frente anuestros errores y a los de nuestros ancestros para pagar las deudas contraídas con la Madre Tierra y restañar las heridas, cuando aún estamos a tiempo.

Esa es nuestra responsabilidad con nuestro hogar común, esta pequeña canica azul que responde al nombre de Tierra.

viernes, 23 de febrero de 2018

Cayo Ramona:El maestro y las dudas






Cayo Ramona es de esos pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Puede dar esa impresión por el aire de su gente, amable y pausada, o por el ambiente de sus caseríos y calles.

Pero entre terraplenes, veredas y mangle sus pobladores son conscientes de cuanto ha cambiado su vida tras el triunfo de la Revolución y dispuestos forman parte del proyecto de crear al hombre nuevo, al revolucionario.

                                                                             A esta labor se dedica también Víctor Manuel Montero Peña, profesor del Centro Mixto de Cayo Ramona, Eddy Gómez Planelles quien destaca en su municipio por el amor y dedicación que pone a sus alumnos y clases.

UN HOLGUINERO CENAGUERO

Sentado frente al buró impone el respeto a sus alumnos no con gritos sino con voz pausada y los conocimientos que imparte día a día. A su lado está Fidel y en cada clase sale del cartón donde se encuentra su imagen para hacerse presente en cada palabra, cada enseñanza.

“Yo nací en Sagua de Tánamo, Holguín y he sido maestro desde mis 20 años, pero es aquí, en Cayo Ramona, donde me he formado como educador de generaciones. Es aquí donde he encontrado algunos de mis mejores recuerdos”, comenta este maestro de Español Literatura que tras siete años en la Ciénaga ya se siente parte de la zona.

“Par mi educar no es solo mostrar las reglas de la gramática, o las grandes obras de la literatura, sino que va más allá. Se trata de una obra muy humana y fiel que me atrapó desde un primer instante pues no hay nada más noble que formar a las nuevas generaciones.

“La cultura cívica, política y hasta formal resulta vital cuando se trabaja con adolescentes. Esta es una etapa muy complicado donde ellos están decidiendo su futuro y vocación, pero solo piensan en el ahora. Puede ser que quieran se doctores, técnicos o choferes, pero nuestro papel es guiarlos para responder así a las necesidades de la comunidad.

“Y el trabajo no es solo con los estudiantes sino también con las familias, por eso es tan cambiante y hay que seguirlo mucho para ir orientándolos, especialmente a los de noveno grado. Se trata de un desafío de cada día para el cual hay que prepararse”, continúa el maestro.

CON FIDEL EN LA MOCHILA

Pero la labor de este evangelio vivo no está solo en la lengua, sino también enla enseñanza de la historia, pues como él dice, el español permite explorar muchos temas.

“Aquí en la Ciénaga, por el impacto que tuvo la Revolución en su desarrollo y en sus pobladores cada clase consiste en un encuentro de historia que va desde lo general hasta lo local, y por supuesto, nunca faltan Fidel y Martí.

“Puede ser una frase, un discurso, o tal vez la pregunta de un alumno, pero en cada encuentros se defiende la historia nuestra, para nunca olvidarla y defenderla a cada instante. Creo que esa es la clave para seguir formando a jóvenes revolucionarios y comprometidos con nuestras conquistas”, asegura mientras en sus manos descansa la imagen de Fidel.

Y es que para este revolucionario convencido el papel de Fidel no puede ni debe olvidarse, mucho menos cuando su presencia física no nos acompaña.

“Entre los retos de ser maestro está el continuar el legado de Martí y Fidel en los jóvenes, y aprovechar cualquier oportunidad que se presente para hablar de ellos a esta generación, para que los vean como los ejemplos que son. Fueron ellos los que cambiaron la vida en estos lugares, y siguen influyendo a cada instante y en cada lugar.

HERRAMIENTAS POR EL FUTURO

Pero incluso en lo intrincado del manglar los tiempos modernos imponen desafíos a la enseñanza y a la superación.

“Para guiar a los estudiantes la experiencia ayuda mucho pero con ellos no es suficiente. Hay que estar actualizados, echar mano de libros, periódicos, materiales audiovisuales y siempre estar atento, especialmente con el idioma porque esa es nuestra identidad.

“Pero ellos no son los únicos que aprenden pues en estos años he aprendido muchas cosas: a ser más humano, a entender a las personas, a cuidar a los estudiantes y a dejarse sorprender por la novedad de cada día. A cada uno de mis estudiantes les tengo mucho cariño y nada me da más orgullo que verlos por los caminos como hombres y mujeres revolucionarios, trabajadores. Alumnos que hoy son ingenieros, militares, choferes… y los recuerda a todos”.

Así habla este educando que a veces se compara con un médico, pues no solo da clases, sino que visita a los estudiantes que lo necesitan y abre sus puertas siempre ante una duda. ¡Hasta cuando andan por la universidad siguen yendo por cualquier duda!

“A mí las dudas no me molestan, al contrario, me impulsan y motivan porque cuando un estudiante dice que no entendí muestra que tiene ganas de aprender, de comprender, de saber, y ese es el mayor estímulo que puede recibir un profesor para continuar perfeccionando su trabajo. Por eso, mientras haya salud seguiré aquí, trabajando con todo mi amor para que las dudas se conviertan en saber en las nuevas generaciones de revolucionarios”.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Pequeños adultos




Ya es de noche y la ciudad de Matanzas duerme en su mayoría. En algunas ventanas titila la luz de un televisor con alguna película desvelada mientras en la rivera de alguno de sus muchos ríos una pareja declara su amor.

De repente el aire se estremece cuando los gritos, digo, las notas de un reggaetón surcan las calles estremeciendo cristales y despertando a los durmientes. El volumen sigue subiendo y ya no es música sino estridencia y los participantes involuntarios de tal fiesta se preguntan quiénes serán los partícipes capaces de soportar tales decibeles.

Pero en el centro de la tormenta acústica quienes bailan al ritmo de una dudosa música no son mayores, ni siquiera jóvenes, pues se trata de adolescentes, casi niños, esos mismos que en otros tiempos deberían dormir junto a la Calabacita.

Lamentablemente esta es solo una parte del fenómeno que viene sucediendo en nuestra sociedad donde cada vez jóvenes más niños actúan no como adultos, sino según los cánones que creen establecidos para una mayoría de edad alocada, que se impone al paso normal de los años.

Quemar etapas, adultización de la niñez, crecimiento acelerado, son algunos de los nombres dados por especialistas a esta moda que parece imponerse no solo entre quienes la viven sino también entre los padres que lo permiten e incluso fomentan.

Hoy para muchos la adolescencia temprana, esa que casi roza con la infancia, constituye una etapa de la adultez, donde pueden y deben vestir cual actores y cantantes de pasarela , usar maquillaje y presumir de novias y conquistas amorosas.

Los que más empiezan a incursionar en el alcohol y el tabaco, en fiestas como las que en la noche estremecen las calles con sus notas mientras la culpa parece ser de muchos y de nadie.

Atrás quedan los juguetes y peluches, las trenzas infantiles y fiestas con piñatas, para ser sustituidos por minifaldas y botines, tintes de pelo y vocabulario agresivo. La vida deja de tener secretos por descubrir y esa concepción social tan necesaria llamada infancia desaparece entre la bruma.

Este salto de una etapa tan importante retarda y hasta sustituye tareas vitales para la infancia: el juego y el desarrollo de las habilidades sociales, con todas las implicaciones que esto traerá más adelante.


Y los culpables no están solo en los medios masivos de comunicación, hogar de nativos digitales, o en una sociedad moderna que no distingue claramente entre el mundo del adulto y el del niño; sino que también incluyen a la sociedad en su conjunto.

El problema radica en que a veces se trata de un proceso inconsciente por parte de los mayores, esos mismos que sonríen orgullosos al ver a los más pequeños hacer tareas de grandes, sin ver que modifican el comportamiento del menor buscando que asuman responsabilidades.

No se trata de no enseñar a los más pequeños o de mantenerlos en la ignorancia, pero sí de actuar en la justa medida para que la responsabilidad no sustituya a la infancia, ni el deber a la imaginación que desborda, característica propia de estas edades.

Los padres, la escuela y hasta la sociedad deben aportar para dejar de crear pequeños mayores en cuerpos de niños y en lugar de eso defender cada etapa que el ser humano debe transitar para alcanzar un total y pleno desarrollo.

Solo así la infancia seguirá siendo baluarte de la inocencia, y el primer paso para una vida completa, donde se viva cada momento justo en su tiempo.