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jueves, 11 de abril de 2019
Tenemos Constitución; ¿y ahora?
Tras la proclamación ayer en la Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la nueva Constitución de la República de Cuba ratificada en Referendo Constitucional el 24 de febrero del presente año, esta periodista conversa con Osvaldo M. Álvarez Torres, profesor universitario y vicepresidente de la filial matancera de la Unión de Juristas de Cuba.
¿Qué significó el acto de ayer?
Lo que aconteció este 10 de abril, en el aniversario150 de la Constitución de Guáimaro, primera de la República en Armas, fue la proclamación de la nueva Carta Magna, acto que marca un devenir histórico y un enlace entre ambas.
De esta forma se le hace saber al mundo que Cuba tiene una nueva ley de leyes y está en vigor, a la vez que establece desde el marco legal un nuevo tipo de estado, el estado socialista de derecho, inclusivo, solidario, humanista, un estado como lo definió nuestro Héroe Nacional, con todos y para el bien de todos.
Constituye además desde el punto de vista político una norma suprema formadora y transformadora dela vida política y social como uno de sus elementos cardinales, porque por encima de ella no hay nada ni nadie.
¿Cuáles resultan los próximos pasos?
Desde antes ya se trabaja en distintos proyectos de leyes de desarrollo como mandato de esta constitución, pues se trata de una norma general que necesita de disposiciones legales para su cumplimiento.
Actualmente se debaten en la Asamblea Nacional dos, un proyecto con los símbolos nacionales y uno de pesca, en tanto una comisión creada para este fin avanza en una ley muy importante para todos los cubanos, el código de familia, o mejor dicho, de las familias, para incluir a todas las variantes, una legislación que por su importancia será llevado a consulta popular, para luego aprobarse por el voto de la población en referéndum en un acto inédito en este hemisferio, Europa, Asia o África.
Sin embargo, no todas las leyes pueden ir a referéndum popular por una cuestión práctica, por lo que su aprobación, salvo algunas tan importantes como esta última, será en la Asamblea Nacional, donde existe la posibilidad de mandar opiniones a través del portal del parlamento cubano.
¿Y las leyes vigentes?
En la medida que se laboren e implementen las normas complementarias en los periodos esclarecidos por la misma constitución, estas establecerán que leyes anteriores se mantienen y cuales se abrogan.
El tiempo máximo pautado es de dos años, aunque algunas como la electoral y otras, pronto estarán en el debate de los diputados.
¿Los principales cambios?
El primero es que definimos un estado socialista de derecho, inclusivo, participativo, protagónico, amparado por una constitución que apunta a un gran cambio.
Otra novedad constituye el concepto de juridicidad constitucional, del artículo 7, que obliga al cumplimiento estricto de la norma y que impida que se viole por los distintos mecanismos que da la propia constitución para su vigilancia.
El derecho de los trabajadores a controlar e intervenir en los problemas económicos y empresariales, así como los distintos tipos de propiedad resultan también importantes aportes, junto a la defensa desde el inicio del proceso penal, a la espera de la ley procesal penal que defina cuándo es ese comienzo.
También vitales resultan la garantía jurisdiccional que implica acudir a un tribunal mediante un proceso expedito y rápido, u otras vías alternativas, para reclamar una violación de los derechos constitucionales, así como el altísimo grado de autonomía que se le da a los órganos locales del Poder Popular en los municipios.
Además maneja dos vocablos muy importantes, el principio de protección que se ve en casi todos los artículos, y el garantismo que da la constitución a los derechos de los ciudadanos, a ese valor supremo que incorporó el puebloy el más importante de todos los derechos humanos, la dignidad humana.
¿Principales desafíos?
Para los cubanos su principal reto es conocer cada artículo para respetarlos y cumplirlos, en tanto los juristas tienen el desafío de formar la cultura jurídica ciudadana, que no está al mismo nivel que la conciencia política, no solo explicar la norma sin más bien aterrizarla en la vida diaria, sin tecnicismo y en un lenguaje accesible.
Hoy contamos con un texto superior a todos los que hay hoy en América Latina por la protección que brinda, arraigada en nuestra historia como un país del Sur político, no solo geográfico y la respaldan principios protectores, valores de dignidad humana, de derechos humanos, y el garantismo judicial.
Con tal privilegio solo nos debe preocupar el cumplir con todo lo que está puesto ahí, pues sino se convierte la constitución en letra muerta y eso no va a pasar en Cuba.
miércoles, 10 de abril de 2019
Guáimaro suena hoy otra vez
Considerada por los especialistas cubanos en materia de derecho constitucional como el primer más notable e importante estatuto jurídico de la historia republicana de Cuba, la Constitución de Guáimaro inició la tradición constitucional en Cuba.
Y es que su aporte no solo radica en ser la primera ley política por medio de la cual se organizó al país como un Estado independiente, sino también sus artículos fueron más allá de la imperiosa necesidad de darle todo el sostén jurídico a la insurrección independentista iniciada por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868, en el oriente de Cuba.
Esta Carta Magna de la República en Armas expuso al mundo que la contienda libertaria era una vía impostergable, con la lucha armada como única vía, además de evidenciar un proceso radical al abolir de facto la esclavitud en Cuba.
En el texto se pretendía, además, una dirección centralizada de las operaciones militares que facilitaran la coordinación de acciones y extender la guerra. También, con respecto al ciudadano, se establecía el requisito para elegir y ser elegido de los ciudadanos, así como su deber y derecho a ser soldados del Ejército Libertador, conjuntamente con otras libertades civiles.
Pero, aunque aquella Constitución del 10 de abril de 1869 alcanzó una aplicación muy limitada y en muchos casos constituyó una traba para la guerra independentista, por la intervención de lo civil en lo militar, y el regionalismo que a la larga llevó a no ganar la contienda en aquella primera gesta libertaria, sí sentó un precedente para el futuro, mismo que está presente hoy, 150 años después en la Constitución que proclamamos hoy. En este momento histórico con el espíritu de los patriotas de 1869, los cubanos reafirmamos una vez más nuestro deseo de soberanía e igualdad, el la búsqueda de la dignidad plena del hombre.
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